viernes, 4 de agosto de 2017

Anzio

Anzio es una ciudad costera situada a unos 53 kilometros al sur de Roma. En ella nació Calígula, el emperador que será protagonista de este blog durante los próximos meses, de ahí que la haya escogido para felicitar las vacaciones a todos los lectores y lectoras de este mi rincón augusteo y romano.


Restos de la villa de Nerón en Anzio


Fundada como Antium, fue capital de los volscos hasta la conquista romana llevada a cabo en el siglo V a.C. Debido a su proximidad con Roma, Anzio se convirtió pronto en un lugar de veraneo de las élites romanas que se construyeron allí lujosas villas junto al mar, cuyos restos se han sacado a la luz progresivamente. Cicerón pasó allí una temporada reorganizando su biblioteca cuando regresó del exilio. Por su parte, los emperadores julio-claudios la visitaban con frecuencia. El mismo Mecenas tenía allí una villa. Entre las ruinas de éstas lujosas viviendas se encontraron obras artísticas tan importantes como el bellísimo Apolo del Belvedere o el Gladiador Borghese.


Apolo del Belvedere. Museos Vaticano. Roma 2011

En Anzio, también nació el sobrino de Calígula y más famoso quizás aún que aquel, el emperador Nerón. De su época, se conserva los restos de su supuesta villa y del nuevo puerto que mandó edificar. Nerón también fundó una colonia de veteranos en la ciudad. La villa de Nerón se construyó sobre una antigua donde Augusto recibió a una delegación del Senado cuando fue proclamado Pater Patriae. Ésta, modesta como la personalidad del primer emperador romano, no era suficiente para su megalómano tataranieto que la amplió, erigiendo un edificio de gran magnificencia. Todos los emperadores posteriores ocuparon la villa hasta la dinastía de los Severos.
En 2010, el alcalde de Anzio dedicó, no exenta de polémica, una escultura precisamente a Nerón, junto al puerto por él construido. Esta iniciativa se une a otras destinadas a revalorar la imagen de un emperador muy maltratado por algunos escritores y sobre todo por el cine de romanos.


Escultura de Nerón en Anzio

Felices vacaciones y buen mes del divino Augusto. Continuaremos en septiembre con la vida y gobierno del más temido de los emperadores romano: Cayo Calígula.

domingo, 30 de julio de 2017

El Foro Romano en tiempos de Augusto


Reconstrucción del Foro Romano. Lanciani. 1910

     Amanece en la colina Palatina, Augusto abandona su Domus, modesta pero ubicada en el lugar más sagrado de Roma, cerca del Lupercal (donde según la leyenda Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba) y del Templo de Apolo Capitolino, uno de los más espectaculares construidos por él en honor de su dios tutelar. Respirando la brisa fresca de marzo se dirige al Capitolio a realizar una ofrenda a Júpiter Óptimo Máximo. Al salir del templo más importante del mundo romano, el Príncipe vuelve sus ojos hacia la inmensidad eternizada en mármol que se extiende bajo sus pies. Y siente el mismo orgullo, que veinte siglos después experimentaría el alcalde de Roma durante una visita de Bill Clinton cuando descorriendo las cortinas de su despacho en ese mismo lugar, ante el estupor del presidente de los Estados Unidos le comentó: “usted es el presidente del país más poderoso del mundo, pero nunca podrá tener esto”.


El Foro Romano desde el Capitolio. Roma 2011

        Y así, cuando los primeros rayos de sol acarician la colina capitolina, el primer emperador se deleita contemplando el Foro Romano, en las horas previas a que el cotidiano bullicio que lo circunda altere esa paz que sólo alcanza ante la visión de lo que más ama.
Lo primero que distinguen sus ojos es el Tabularium, uno de los únicos edificios de época republicana que ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación. Se usaba para guardar las leyes y otros archivos del estado transcritos en tabulae. Construido en el año 65 a.C. poseía grandes muros de piedra adornados con columnas y otros elementos arquitectónicos, aún visibles en la actualidad. La distribución interior era como una doble muralla, con corredores estrechos para guardar los documentos oficiales. Probablemente el edificios original tenía dos alturas, estando la superior destinada a registros públicos. Durante época imperial perdió su importancia al ser sustituido por los archivos  imperiales.



Restos del Tabularium. Roma 2013
Reconstrucción 

Delante de éste se yergue el Pórtico de los dioses consejeros, datado en el siglo III a.C. que se alzaba sobre una plataforma. Constaba de varias cámaras dispuestas en dos filas frente a las cuales se levantaba un pórtico de columnas corintias. En estas habitaciones se veneraban las esculturas de oro de los dioses consejeros.


Pórtico de los dioses consejeros. Roma 2013

Un poco más a la derecha la mirada de Augusto se posa en los majestuosos templos de Saturno y de la Concordia. El primero, tan antiguo como la ciudad misma dibuja el perfil del Foro desde tiempos ancestrales al mismo tiempo que custodia el tesoro del Estado romano. Construido en el siglo VI a.C. en honor de Saturno, fue reconstruido por completo en el año 42 a.C. A partir de ahí se convirtió en un templo pseudoperiptero, hexástilo y de orden jónico. Se alza sobre un podio que lo eleva unos 9 metros sobre el Foro. En él, a través de una escalera se accedía al pronaos, aunque no quedan rastros de la misma. Ante su aspecto imponente el dueño del mundo se siente empequeñecer.


Templo de Saturno. Roma 2011

Más al lado oriental dedica su atención a contemplar la Cárcel Marmetina y el Comitium. La primera según la tradición tiene su origen con Anco Marcio alrededor del 640-616 a.C, sin embargo los vestigios arqueológicos son del siglo II a.C. De este siglo es la parte superior, trapezoidal y la sala abovedada construida en toba. Fue originariamente concebida como una cisterna en el suelo del segundo nivel, pero posteriormente se construyó un paso entre ésta y la Cloaca Máxima para que los cuerpos salieran a ella. Entre la cárcel y el Tabularium se encontraría años después la penosa escalera de la Gemonia (atribuida a Tiberio), por donde se arrojaban los condenados. Anterior a ésta y con una finalidad parecida  la roca Tarpeya aún se erguía durante la República sobre la colina Capitolina.


Interior de la Cárcel Marmetina. Siglos  IV- II a.C. Roma

Del Comitium sólo se aprecian en la actualidad unas leves trazas. Era el lugar de reunión de las asambleas de ciudadanos. Se situaba en frente a la Curia Julia y junto al Ficus Ruminalis, la higuera sagrada donde se decía había encallado la cesta que transportaba a Rómulo y Remo y bajo cuyas ramas la loba amamantó a los gemelos. Esta encina fue trasladada desde las cercanías del Lupercal hasta esta nueva ubicación.  César reubicó en su proximidad la rostra, lugar desde donde los oradores realizaban sus discursos. Junto a ella se elevaba también el Miliarium aureum, una columna en mármol revestida de bronce erigida sobre una base por Augusto como punto de partida de todas las calzadas romanas. Asociado a él surgió la famosa frase pronunciada por Schaff “todos los caminos conducen a Roma”. A su lado el Umbilicus Urbis Romae, marcaba el centro de Roma, otro monumento que la leyenda atribuye a Rómulo, aunque los restos que hoy se conservan son de época de Septimio Severo.


Restos de la base y reconstrucción de Millearium Aureum


Umbilicus Urbis Romae. Roma 2013

Y al pensar en él un escalofrío recorre el cuerpo de Augusto. Una y otra vez la presencia del mítico fundador de la Urbe está presente en cada rincón del Foro. Rómulo lo es todo para la Ciudad Eterna pues a él incluso debe su nombre inmortal. Ésta, desde tiempos inmemoriales custodia en el Lapis Niger, su supuesta tumba. El santuario deriva de un lugar de culto antiguo de los siglos VIII y VII a.C. aunque los restos que quedan son de la época en la que César reorganizó toda la zona para construir la Curia Julia. Su nombre se debe a la piedra negra en la que está elaborado el monumento o al posterior mármol negro del pavimento. Aquí se encontró la inscripción más antigua escrita en lengua latina. Contribuía a la sacralidad del lugar la proximidad del Volcanal o Altar de Vulcano que según la tradición había sido consagrado también por Rómulo. Roma necesita mantener viva la memoria de su primer rey pues de su esencia mítica bebe su eternidad.


Detalle del Lapis Niger

Los ojos de Augusto, aún humedecidos por las lágrimas que luchan por no brotar, se emocionan ante tanta belleza. Es consciente de que ha cumplido el mayor objetivo de su vida pues sólo él después de Rómulo ha dejado una huella tan indeleble en el Foro: el templo del divino Julio con su nueva rostra, el Arco destinado a celebrar su triunfo sobre Marco Antonio y sobre los partos, y la impresionante Basílica Julia así lo atestiguan. Enfrentada a ésta en la cercanía de la Curia Julia vislumbra la Basílica Emilia, del siglo II a.C. de la que sólo quedan las bases de las columnas exteriores y de la nave, así como los cimientos de las tiendas que se asentaban bajo sus arcos sostenidos por pilastras. El edificio estaba precedido de un pórtico de dos pisos. Augusto alzó delante de la basílica una columnata dórica que ocultaba las tiendas. Con posterioridad el pórtico fue dedicado a sus queridos Cayo y Lucio, sus pequeños.


Restos de la Basílica Emilia. Roma 2013

Por delante de ésta transcurría la Via Sacra, que se extendía hasta donde hoy se sitúa el Coliseo. Siempre fue la vía principal de Roma, pues surgió durante la fundación de la Ciudad. Formaba parte del recorrido por el que transcurrían los triunfos. Cada una de sus piedras resuman gloria. Más allá del Senado el Argileto unía esta zona con el Suburra, uno de los más populosos y de peor fama de la antigua Roma.


Tramo de la Via Sacra. Roma 2005

Hacia el área central del Foro Augusto divisa el Lacus Curtius, un pequeño estanque al que se atribuía un carácter sacro. Aunque hay varias versiones para explicar el origen mítico de este lugar, la más extendida es que se abrió un abismo en el Foro Romano, que en vano se trató de tapar. Según la leyenda el abismo sólo se cerraría si se lanzaban las cosas más preciosas para el pueblo romano. Así, el joven Marco Curzio entendiendo que lo más valioso de Roma era el valor de sus soldados, montado en su caballo y armado se lanzó dentro del precipicio. Una gran multitud le arrojó después un gran número de ofertas votivas. En la actualidad el lugar se presenta como un pequeño hundimiento del terreno de forma trapezoidal rodeado de la pavimentación del Foro que se remonta a la época de César. En el nivel más bajo se divisa parte de la pavimentación más antigua  en bloques de tufo; en el centro había un pozo, en el que en tiempos de Augusto la gente lanzaba monedas, otra tradición  que Roma ha elevado a mítica. Al lado del Lacus se alza una copia del relieve de que representa a Marco Curcio lanzándose al abismo.


Lacus Curtius
Fuente: Di MM - Opera propria, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10340386

Detalle del relieve que representa a Curcio. Original en Roma. Museos Capitolinos
Fuente: Di Lalupa - Opera propria, CC BY-SA 3.0, 


Poco a poco la mirada del Príncipe se va adentrando en el corazón del Foro hasta detenerse en el Templo de Castor y Pólux y en la fuente de Juturna, y ligeramente más allá, en el templo más sagrado de Roma, el de Vesta, cuyos restos más antiguos están datados en fechas próximas a la fundación de la ciudad. En él se conservaba el fuego sacro que velaba por la eternidad de Roma. Su custodia correspondía a las Vírgenes Vestales. En el lugar más secreto del Santuario se guardaban las reliquias que Eneas llevó con él desde Troya, entre ellas el famoso Palladión. Era de planta circular sostenido por 20 columnas corintias. Sus vestigios se elevan sobre un podio de 15 metros de diámetro.


Templo de Vesta. Roma 2013


Reconstrucción de los templos de Vesta y de Cástor y Pólux del Prof.  Auer in A. Schneider, Das Alt Rom, tav III
Junto él se ubicaba la Regia, la residencia real fundada según la tradición por Numa Pompilio entre los siglos VII y VI antes de Cristo. Con posterioridad se convirtió en la casa del Pontifex Maximus. Hoy sólo podemos ver sus cimientos.
A su lado, completando el conjunto del Atrium Vestae se encuentra la Casa de las Vestales, situada justo detrás del templo de Vesta. El mismo Augusto entregó a las Vestales la Domus Pública, la residencia oficial del Pontifex Maximus, donde Julio César había vivido. Era un palacio de tres pisos y 50 habitaciones construidas alrededor de un elegante atrio. En el pórtico se colaban las estatuas de las Vestales Máximas, situadas sobre un podio donde se relataban sus virtudes.


Reconstrucción de la Casa de las Vestales 

La casa de las Vestales en la actualidad. Roma 2013

     Para terminar su recorrido, al final de la Via Sacra distingue el Pórtico Margaritaria el lugar de comercio donde se vendían las joyas más fascinantes de Roma.
Esta entrada, la número 200 la he querido dedicar a uno de los lugares que al igual que Augusto más amo en el mundo. En pocos sitios soy tan feliz como cuando recorro el Foro romano palmo a palmo sumergiéndome entre las historias que me cuentan cada una de sus piedras. Sólo allí me siento verdaderamente en Roma.

domingo, 23 de julio de 2017

Calígula emperador del mundo romano

“Calígula tenía 25 años cuando ascendió al trono del imperio. La historia del mundo conoció muy pocas veces, si es que conoció alguna vez, un príncipe aclamado con más entusiasmo, ni príncipe alguno se encontró con una tarea más fácil: sólo tenía que satisfacer los modestos deseos de su pueblo, que solamente quería paz y prosperidad. Con un abultado tesoro, ejércitos bien adiestrados, un excelente sistema administrativo, que únicamente necesitaba un poco de cuidado para volver a funcionar a la perfección, con todas esas ventajas, sumadas al legado de cariño y confianza de que gozaba por ser el hijo de Germánico, y al inmenso alivio experimentado tras la desaparición de Tiberio, ¡qué esplendida oportunidad para ser recordado por la historia como Calígula el bueno, o Calígula el sabio, o Calígula el Salvador!. Pero es inútil decir estas cosas. Porque si hubiera sido el hombre que la gente creía, no habría sobrevivido a sus hermanos, ni Tiberio lo hubiese elegido como su sucesor”.
Robert Graves. Yo, Claudio, XXIX



Probable estatua de Calígula a caballo. Siglo I d.C. Londres. Museo Británico

A pesar de que Tiberio no designó a Calígula como su sucesor sino que en su testamento declaraba a partes iguales como herederos al hijo de Germánico y a su propio nieto Tiberio Gemelo, el pueblo, las legiones y las instituciones del Estado, ansiaban investir a Calígula con la púrpura imperial.
“Así (Calígula) alcanzó el Imperio y colmó los deseos del pueblo romano, o, mejor dicho, de todo el género humano, pue era el Príncipe más ansiado por la mayor parte de los provinciales y de los soldados, ya que la mayoría de ellos le habían conocido siendo aún muy pequeño, pero también por toda la plebe de Roma, que recordaba a su padre Germánico y se compadecía de su familia, casi extinguida. Y así, cuando partió de Miseno, aunque iba vestido de luto y seguía al cortejo fúnebre de Tiberio, su marcha transcurrió entre altares, víctimas y antorchas ardientes, saliendo a su encuentro una multitud compacta y llena de gozo que, además de otros nombres de feliz presagio, le llamaba su estrella, su polluelo, su muñequito, su niño” (Vida de Calígula. 13). De esta forma narra Suetonio la llegada de Caligula a Roma para presidir los funerales del difunto Tiberio, envuelto en un clima de euforia infinita. El sueño de toda una generación se había cumplido un hijo de Germánico, por cuyas venas corría la sangre del divino Augusto, iba a continuar la gran obra de su bisabuelo.


Calígula. Siglo I d.C. Napoles. Museo Arqueológico Nacional.

El Senado, empujado por una gran multitud que colapsó la Curia, le otorgó por unanimidad el poder absoluto, anulando los derechos del aún adolescente Tiberio Gemelo. El pueblo estalló de gozo y durante los tres meses siguientes sacrificaron a los dioses más de 160.000 víctimas. Y cada día, las multitudes oraban e imploraban a las divinidades por la salud y seguridad de su bien más preciado.
Como bien refleja el texto de Robert Graves ningún príncipe en toda la historia de la humanidad fue tan deseado como Calígula. Nadie podía imaginar en esos momentos la verdadera naturaleza del emperador más controvertido de Roma.

sábado, 15 de julio de 2017

Continúan las obras en el Mausoleo de Augusto (V)

Una vez que hemos vuelto a abrir sus puertas para acoger los restos de Tiberio, quiero destacar que para alegría de tantos apasionados de la Roma Antigua, continúan las obras de restauración del Mausoleo de Augusto. Ya se ha iniciado la segunda fase de trabajo.
El proyecto, que se prevé finalice en abril de 2019, devolverá a la Ciudad y al mundo el mausoleo más grande del Mediterráneo que albergó las cenizas de Augusto, de Livia y de casi todos los miembros de la dinastía Julio- Claudia.

Lo primero en lo que se está trabajando es en la consolidación de toda la estructura para evitar derrumbes, al mismo tiempo que se está preparando el terreno para levantar los pilares que sostendrán la cubierta que protegerá al edificio. Los sondeos arqueológicos que se están llevando a cabo ya han sacado a la luz numerosos restos de las capillas funerarias. Igualmente, se está estudiando la estructura original del monumento y lo que queda de su decoración. Poco a poco se irán revelando los secretos que ocultan sus muros milenarios.
En las fases posteriores la rehabilitación del edificio se centrará en la creación de un gran ambiente museístico multimedia. Para ello, se colocarán carteles alrededor del monumento que contarán la vida de Augusto y la historia del monumento. Acompañaran a éstos, imágenes lenticulares y máscaras vacías con el rostro de Augusto que pretenden crear ilusión óptica de movimiento y tridimensionalidad de las imágenes. Igualmente se proyectará de manera virtual sobre sus paredes la historia de Roma desde los orígenes hasta nuestros días. De noche el mausoleo será iluminado por luces sugestivas.




Se ha creado también una página web para acercar tan impresionante monumento a todo el mundo, www.mausoleodiaugusto.it

 

viernes, 7 de julio de 2017

Tiberio en la literatura y el cine

Como he apuntado en diversas ocasiones en el blog, las fuentes antiguas tratan generalmente con hostilidad la figura de Tiberio. Tanto Suetonio en su Vida de los Doce Césares, como Dión Casio en su Historia romana y Tácito en sus Anales, fuente ésta última que es la que aporta un mayor número de datos sobre el gobierno de Tiberio, esbozan un perfil muy negativo del segundo emperador romano.



Por su parte, Veleyo Patérculo (que es el único escritor contemporáneo a Tiberio) da una versión más favorable del hijo de Livia y del Prefecto del Pretorio Sejano. Sin embargo, no sabemos si sus escritos son sinceros o están inspirados por el miedo. Quizás tenga más peso la primera teoría pues Patérculo era amigo de Sejano, y como aquel fue mandado asesinar en el año 31. Plinio el Viejo, también en esta línea, llamó a a Tiberio en su obra Historia Natural “el más triste de los hombres” (XXVIII.5.23).
La historiografía moderna, no obstante, está intentando rescatar la figura de Tiberio y tiende a valorar más positivamente su personalidad y gobierno. Existen varios libros en los que Tiberio es protagonista absoluto, como el ensayo de 1939 de Gregorio Marañón, Tiberio, Historia de un resentimiento, o la biografía de Allan Massie de 1992, Tiberio. Algo que no me gustó de éste último libro es una tendencia que destesto en cualquier historia: el  hecho de hacer mejor a un personaje a costa de desprestigiar a otros. En este caso los damnificados son Livia, Julia e incluso a Augusto. En otras muchas obras es un personaje secundario como en la aclamada novela Yo, Claudio de Robert Graves (1934) que bebe de Tácito y Suetonio.


George Baker como Tiberio en Yo, Claudio

En cuanto al cine y la televisión, Tiberio es siempre un personaje secundario de lujo. Estas obras están siempre inspiradas por la versión negativa que acompaña al emperador. En series destaca la interpretación de George Baker en Yo, Claudio (1976), reflejo de todos los vicios que atribuyen al César. También es un personaje secundario en la miniserie Augusto, el Primer emperador (2003) interpretado por Michele Bevilacqua y en Anno Domini (1982) por James Mason.
Respecto a la gran pantalla aparece Tiberio en obras memorables como Ben Hur de 1959 (interpretado por George Relp) o La Túnica Sagrada de 1953 (por Ernest Thesiger). Mayor protagonismo tiene en la primera parte del film Calígula de 1979. En esta película de hondo matiz erótico da vida al emperador Peter O’toole. Ninguna serie o película trata el gobierno de Tiberio como tema principal.

viernes, 30 de junio de 2017

Política exterior de Tiberio


El Imperio romano durante Tiberio
Fuente: Di Cristiano64 - Opera propria, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2641407

Tiberio se mantuvo fiel a la decisión de Augusto de mantener invariables los límites del Imperio, buscando de salvaguardar los territorios internos y de asegurar la tranquilidad. Estipuló que Roma sólo intervendría militarmente por motivos de seguridad. Así, consiguió evitar guerras inútiles y los consecuentes gastos, dando un mayor papel a la diplomacia. Alejó a los reyes clientes y a los gobernadores que habían resultado inadecuados para su papel y buscó garantizar un sistema administrativo más eficiente. Las únicas modificaciones territoriales llevadas a cabo se circunscribieron a Oriente, cuando a la muerte de algunos reyes clientes Capadocia, Cilicia y Comagene fueron incorporados al Imperio romano. Todas las revueltas que tuvieron lugar durante su mandato fueron sofocadas exitosamente por sus generales.
Militarmente hablando, durante el gobierno de Tiberio, la tutela de Italia fue confiada a dos flotas, la de Rávena y la de Miseno mientras que Roma era defendida por nueve cohortes pretorianas que Sejano reunió en un Campamento a las puertas de la ciudad y por tres cohortes urbanas. El noroeste de Italia hasta las costas de la  Galia, era por su parte custodiado por otra flota constituida por las naves rostratas que Augusto había capturado en Accio. El resto de fuerzas estaban acantonadas en las provincias con el objetivo de defender las fronteras y reprimir eventuales revueltas internas. Ocho legiones se encontraban en la zona del Rin para proteger Italia de las invasiones germánicas y de las rebeliones galas, tres legiones se ubicaban en Hispania, y dos entre las provincias de Egipto y África, donde Roma podía también contar con la ayuda del reino de Mauritania. En Europa oriental, dos legiones estaban estacionadas en Panonia, dos en Moesia para proteger las fronteras danubianas y dos en Dalmacia. En Oriente había dispuestas cuatro legiones entre Siria y el río Eufrates. Distribuidas por todo el territorio había también otras pequeñas flotas de trirremes, batallones de caballería y grupos de auxiliares reclutados entre los habitantes de las provincias para poder intervenir donde hiciera falta.

Germánico. Siglo I d.C. Copenhague. NY Carlsberg Gliptoteca
Fuente: http://www.indiana.edu/~c414rome/net_id/spring98/germanicasnycarls.jpg

En cuanto a Germania Tiberio siguió el principio de mantener y consolidar una barrera contra los germanos a través del curso del Rin, poniendo fin pocos años después de su subida al trono a las empresas que llevó a cabo Germánico entre los años 14 y 16 d.C. con la intención de llevar la frontera hacia el Elba. El emperador consideraba estas campañas improductivas y peligrosas. Tácito atribuye que el pensamiento de Tiberio estaba motivado por la envidia que sentía hacía los éxitos de su sobrino a quien quería privar de gloria. No obstante, los historiadores contemporáneos interpretan esta decisión en la línea de querer respetar el deseo de Augusto de no ampliar los límites del Imperio. Igualmente, Germánico sofocó algunos motines entre los legionarios acantonados en Germania.
En Oriente, la situación política a la muerte de Augusto se tornó más inestable lo que hizo necesaria una intervención romana. Tiberio envió a Germánico, que había sido investido cónsul y con imperium proconsularis maius sobre todas las provincias orientales. Asu ves nombró gobernador de Siria a Cneo Calpurnio Pisón. Germáncio, aún a pesar de la relación conflictiva que mantenía con Pisón, restableció la paz en Oriente a base de diplomacia, paz que duró más alla de la muerte del joven (acaecida en el 19) hasta el año 34. Un Tiberio anciano, desentendido de las tareas de gobierno tuvo que aceptar en esa época que Partia fuese gobernada por un soberano hostil a Roma.
En África, por su parte tuvo lugar en el año 24 una guerra con Tacfarina, rey de Numidia que pretendía ocupar territorios romanos. Los romanos vencieron y acabaron con los rebeldes. Lo mismo ocurrió en la Galia en el año 21 donde se produjo una rebelión provocada por los numerosos impuestos que debían pagar las diferentes tribus. Fue sofocada rápidamente sin que se redujeran en nada los tributos.

Druso el menor. Siglo I d.C. Roma, Museo de la Termas
Fuente: Di © José Luiz Bernardes Ribeiro /, CC BY-SA 3.0,
En Iliria también tuvo lugar una revuelta de las legiones a la muerte de Augusto. Los legionarios esperaban poder originar una nueva guerra civil que les reportara importantes beneficios y a la vez mejorar las condiciones del ejército, como reducir el tiempo de servicio militar y un aumento del estipendio. Tiberio envió a su hijo Druso junto a Sejano, logrando acabar eficazmente con los disturbios. Aunque en ese momento no obtuvieron nada, más tarde estas legiones consiguieron los mismo beneficios que Germánico había otorgado a las de Germania.

jueves, 22 de junio de 2017

Tiberio y la administración financiera

Tiberio resultó excelente respecto a la gestión financiera, hasta el punto de dejar a su muerte un gran fondo en las arcas del Tesoro del Estado.
Confió la administración del patrimonio del Estado a funcionarios particularmente meticulosos cuyos nombramientos eran casi vitalicios. Fue además siempre generoso cuanto tuvo que intervenir en circunstancias difíciles, como en momentos de carestía de la plebe o cuando en el 36 donó 100 millones de sestercios para paliar los daños de un incendio en el Aventino.

Moneda con la efigie de Tiberio


En el año 33, después de haber iniciado algunos procesos contra la usura, consiguió atenuar una grave crisis agraria y financiera provocada por una escasez en la circulación monetaria, instituyendo de su propio patrimonio personal un fondo de préstamo de otros 100 millones de sestercios, que podían ser devuelto sin intereses  durante 3 años siempre que el deudor poseyera como garantía terrenos de valor doble al de la suma prestada.
Por otro lado y dentro de lo posible, Tiberio intentó reducir el gasto público destinado a espectáculos rebajando los sueldos de los actores y disminuyendo el número de parejas de gladiadores que participaban en los juegos. Estas medidas tampoco le granjearon las simpatías del pueblo.
Asimismo, redujo del 1% al 0,5 % las tasas sobre las ventas. De este modo, dejó a su muerte 2.700 millones de sestercios en las arcas del Tesoro. Se opuso firmemente a los gobernadores provinciales que le sugerían imponer nuevos impuestos diciéndoles “un buen pastor debía esquilar a su rebaño, pero no desollarlo” (Suetonio. Vida de Tiberio, 32,2).
Supo elegir administradores competentes y cuidó particularmente el gobierno de las provincias. Los gobernadores que habían realizado una óptima labor y que se habían distinguido por su honestidad podían recibir prórrogas de su mandato. Tácito apunta que con esta actuación Tiberio pretendía quitarse preocupaciones en las provincias al mismo tiempo que evitaba que más personas pudieran disfrutar de los beneficios al obtener una nueva provincia.

Tramo de la Via de la Plata en Hispania

Tiberio evitó la creación de nuevas tasas en las provincias y como consecuencia, el peligro de revueltas. Hizo además construir nuevas calzadas en África, en el noroeste de Hispania, en Dalmacia y Moesia, llegando hasta el Danubio. Otras en cambio las reparó como en la Galia Narbonense.

martes, 13 de junio de 2017

Política interior en tiempos de Tiberio

Tiberio como ya he apuntado en algunas ocasiones no se caracterizó por su afán de renovación, sino que siguió durante todo su Principado las mayoría de las directrices marcadas por Augusto. Su principal objetivo fue salvaguardar el Imperio, asegurando la seguridad interna y externa, además de consolidar el nuevo sistema político, intentando de evitar que diera lugar a una autocracia. Para llevar a cabo sus proyectos se rodeó de consejeros de su confianza a los que conocía desde su juventud pues lo habían acompañado en sus largas campañas militares.

Tiberio. Siglo I d.C. Florencia. Museo Arqueológico

Sin embargo, las relaciones entre Tiberio y los miembros del Senado fueron muy diferentes a las que mantuvo Augusto. El hijo de Livia, que albergaba desde siempre cierto espíritu republicano, intentó que su relación con la más alta institución romana estuviera gobernada por una cierta moderación. Tiberio pretendió establecer un equilibrio de poderes en lugar de que el emperador estuviera en un nivel jerárquico superior. En la misma línea, quiso dejar claro una neta diferencia entre los honores que se debían tributar al emperador en vida y aquellos que se otorgaban a los divinos Julio y Augusto.
Sin embargo, muchos senadores acostumbrados a un papel secundario no asimilaron bien volver a desempeñar un papel fundamental en cuestiones de Estado y continuaron adulando al emperador, obstaculizando así el deseo de Tiberio de restaurar la importancia de esta institución republicana. Así y todo, el emperador sobre todo en los primeros años de su gobierno, consultaba cada cuestión con los senadores respetando la libertad de expresión. Igualmente, amplió las funciones administrativas de la Curia. Por ello, las magistraturas conservaron su dignidad y el Senado se vio favorecido mediante algunos procedimientos:

  • Aunque era habitual que el emperador propusiese algunos candidatos para determinados cargos, que eran electos con posterioridad formalmente en la Asamblea de los Comicios Centuriados, Tiberio abolió esta medida y otorgó a los senadores la labor de elegir a los magistrados.
  • Al mismo tiempo, Tiberio decidió asignar a los senadores el poder juzgar a los miembros de la Curia y a los caballeros de alto rango que hubieran sido acusados de delitos particularmente graves, como homicidio o traición.
  • Los senadores también fueron investidos con la potestad de juzgar, sin la intervención del emperador a los gobernadores de provincia.
  • También se designó al senado la jurisdicción de temas religiosos y sociales en toda Italia.

No obstante, cuando Tiberio se recluyó en Capri, para evitar que el Senado tomase decisiones no gratas para él, especialmente en los numerosos procesos de lesa majestad promovidos por Sejano, estipuló que cada decisión tomada por el Senado debía aplicarse sólo 10 días después para  de este modo poder controlar, aún en la lejanía, la actividad de los senadores.



Curia Julia. Siglo IV d.C. Roma 2013

Tiberio consultaba frecuentemente al Senado mediante senatus consulta sobre cuestiones fuera de su competencia, como por ejemplo en lo relativo a cuestiones de carácter religioso, ámbito en el que el emperador mostró una especial aversión contra los cultos orientales. En el año 19 se consideraron ilegales los cultos caldeos y judaicos en Italia siendo aquellos que los profesaban expulsados del país u obligados a enrolarse en el ejército. De una forma u otra los alejaba de Italia y, en caso del ejército, ordenaba enviarlo a las peores regiones para evitar así la difusión de su fe.
Por otro lado, Tiberio reformó parcialmente las leyes de Augusto contra el celibato, creando una Comisión para imponer penas menos severas a los solteros o a aquellos que estando casados no tenían hijos.
Entre las novedades más importantes del gobierno de Tiberio estaría la aprobación de la lex de maiestate, que estipulaba que fueran perseguidos y condenados todos aquellos que cometieran delito de ofensa a la majestad del pueblo romano. Sobre la base de una ley tan vaga podía considerarse culpable el responsable de una derrota militar o aquel que hubiese gestionado mal la administración del Estado. La ley se convirtió en un instrumento en manos del emperador, del Senado y sobre todo, del prefecto del Pretorio Elio Sejano para incriminar a opositores políticos. Tiberio, sin embargo, se mostró frecuentemente contrario a las sentencias políticas, evitando que los procesos fueran determinados de recomendaciones o enemistades, incitando a los magistrados a reaccionar con total honestidad. No obstante, esta ley fue uno de los pilares del odio hacia Tiberio sobre todo debido a la arbitrariedad con la que actuó Sejano.

lunes, 5 de junio de 2017

El Puente de Tiberio en Rímini

Fuente: By Heiko Trurnit - Own work, CC BY-SA 2.5, 

       Las labores de construcción del puente sobre el río Marecchia se iniciaron bajo el principado de Augusto en el año 14 d.C. y fueron culminadas en el 21 d.C. ya gobernando Tiberio, de ahí que sea conocido por el nombre de este emperador.
Realizado en la misma piedra que el famoso arco dedicado a Augusto (piedra Istria) sigue la misma línea de austeridad de aquel, completando un sobrio pero magnífico conjunto arquitectónico.
El puente consta de cinco arcos de medio punto de diferente tamaño a medida que se acercan al eje central. Los seis pilares de sostén son oblicuos respecto al eje del puente para favorecer a las corrientes del río. La solidez del puente está asegurada por la peculiar construcción de los pilares concebidos como una única pieza sin estar divididos los unos de los otros.



Fue el único puente que permaneció en pie sobre el río Marecchia durante la Segunda Guerra Mundial pues el contingente alemán fue incapaz de demolerlo, a pesar de que intentaron dinamitarlo. El estado de conservación del monumento es óptimo. Su gran solidez creó la leyenda en torno a él de haber sido construido por el diablo, al igual que ocurre en otros lugares con obras perfectamente conservadas. Dice la leyenda: “Tiberio necesitó siete años para llevar a buen término la construcción del puente de Rímini, iniciada por el padre. Durante estos años, resultó muy difícil continuar las obras. Los trabajos fueron ralentizados porque cada vez que se construía un nuevo tramo del puente éste se venía abajo o no salía bien. Parecía una obra edilicia destinada a no ver jamás la luz y a minar la gloria del emperador por lo que éste después de  haber rogado en vano a todos los dioses jugó la última carta que le quedaba invocando al único ser sobrenatural que podía tenderle una mano. Tiberio apeló al diablo y, rogándole ayuda, hizo con el señor de la oscuridad el siguiente pacto: el diablo construiría el puente pero a cambio se haría con el alma del primero que lo atravesara. A Tiberio no le quedó otra alternativa que aceptar y el diablo se puso rápido manos a la obra. El puente fue construido durante una noche: bello, sólido e imponente se erguía esperando al que lo atravesara. Cuando llegó el momento de la inauguración y el cortejo oficial estaba preparado para desfilar por él, el emperador ideó la manera de librarse del incomodo pacto con el diablo. Tiberio ordenó que como víctima propiciatoria antes que nadie debía pasar sobre el nuevo puente un perro. Así se hizo por lo que el diablo que esperaba su alma al otro lado del puente, permaneció con las manos vacías. Satanas, lleno de cólera por haber sido engañado tan burdamente, decidió vengarse tirando abajo el puente de Tiberio. Al instante, comenzó a propinar numerosas patadas con ira sobre las piedras por él levantadas, pero no consiguió echarlas abajo. Lo había construido indestructible y ni siquiera él podía destruirlo”. Para recordar este episodio se conservan algunas huellas caprinas sobre una de las grandes piedras del inicio del puente del lado que mira a la ciudad. Aún hoy soporta todo el tráfico de Rímini.


Reconstrucción del Puente por Andrea Palladio. Siglo XVI
Fuente: De Andrea Palladio - Collection, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39460259

Esta obra fue estudiada y admirada por grandes arquitectows como Giovanni Bellini, Andrea Palladio y Antonio da Sangallo.